El Grito que nadie escucha

En las últimas semanas mucha gente dentro y fuera de las organizaciones han comentado en espacios virtuales: llamadas y mensajes del cansancio #psicológico y desánimo que los aqueja y más aún con la llegada de un nuevo año todavía más incierto que el anterior en todos los sentidos: laboral, personal y sobre todo en lo referente a la salud.


Quién diría que ahora es la #salud lo que nos quita el sueño hoy en día. Porque si uno busca y más a quienes nos quejamos de ese cansancio descubre que además duerme mal, mucho o no quiere entrar o salir de la cama, de falta de concentración o de una rumiación excesiva de ideas, y lo peor, irritabilidad o sensibilidad excesiva. Y esto es casi lógico. Reflexionemos un poco: independientemente de si pudimos estar o no confinados durante la #Pandemia todos hemos sentido distintos niveles de miedo, por nosotros o los nuestros, durante la misma. Miedo que tiene un correlato fisiológico fuerte ya que es una descarga de diferentes químicos en nuestro cerebro y cuerpo y que, a medida que la Pandemia se extiende, ha infectado a este al desencadenar respuestas negativas que se han convertido primero en emociones fuertes y al final en sentimientos que se quedan guardados en la memoria a largo plazo y pueden incluso volverse trastornos mentales como estrés crónico, ansiedad o depresión que a su vez derivan en comportamientos perjudiciales para uno mismo o los demás contaminando no sólo nuestro cuerpo y mente sino nuestro ambiente.



¿Imaginas las dimensiones de esto? Leía que la Pandemía de 2003 de neumonía grave o SARS-CoV (prima del Coronavirus) que inicio en Vietnam y de ahí se extendió a Europa y América del Norte, aumentó el suicidio en personas de 65 años y mayores y que más del 50% de los pacientes recuperados permanecieron ansiosos, con camino creciente a sufrir síndrome de estrés postraumático o depresión. Ahora que el Covid-19 ha tenido un alcance mucho mayor como pandemia en población y tiempo entendemos que ya tiene efectos en la salud mental de hasta el mas ecuánime de nosotros.



Hablando del terreno #laboral en particular, los efectos directos en el desempeño son catastróficos: no se alcanzan resultados y el comportamiento derivado de esto nos hace ser factor de riesgo para el resto de la organización y como consecuencia perder el empleo lo que se vuelve un circulo vicioso que aumenta el riesgo psicológico para el afectado.



La pasada semana tuve la oportunidad de hacer una intervención psicológica digital para una reconocida empresa como parte de un ensayo de acción preventiva y de apoyo social para los colaboradores que han reportado un 30% de casos de Covid-19 en trabajadores y/o sus familiares directos con consecuencias graves o fatales. ¿Adivinas lo que descubrimos? Que si, muchos no sólo ya estaban como describía, sino que la mayoría ya presentan síntomas de ansiedad, depresión e, incluso, de #conductas graves como autolesión pero que, los que las presentan con mayor frecuencia son los jóvenes y los mayores.


Te cuento que después de ver en la intervención técnicas para combatir algunos de los síntomas pero sobre todo los factores de origen dentro del control personal de cada uno, los participantes a esta intervención mencionaron mejoras a su situación incluso días después de la misma.


Claro que hay mucho por hacer todavía pero tenemos que empezar por algo y las #organizaciones pueden ser lugares que propicien el bienestar emocional en primera instancia.


Saludos!

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